Oh mein Gott!!, como echaba de menos la dieta mediterranea, me puse como el Kiko y lo mejor de todo a un módico precio (un plato muy abundante por 7€, y yo no pude con todo). El precio de los billetes de metro también me sorprendió ya que pasé de pagar 2.40 € por un billete sencillo en Stuttgart a 0.70 € en Atenas.
Nuestra primera parada fue El Ágora, en su entrada hay un hombre muy simpático que te quiere cobrar 5 € por entrar y 11 € si después quieres entrar en la Acrópolis, pero haciendo uso de mi carné de estudiante español entré gratis, no me lo podía creer, aquella tarjeta inerte que no me servía para nada en España fuera era mágica, era la tercera vez que la usaba y en dos ocasiones entré gratís y en la otra me rebajaron el 50%. Una vez dentro lo más curioso fueron los guardias, que armados con un pito se ponía a pitar cada vez que alguién tocaba o se acercaba demasiado a algún sitio.
Eso sí, parecía que había pasado Gardallón por la zona, todo lleno de andamios, pero el clima acompañaba: que calorcito, como en mi añorada España. El resto muy bien, ha sido un fin de semana intenso y apasionado, recomiendo Atenas a toda aquella persona que desee disfrutar de unos días romanticos en una bella ciudad.
1 comentario:
Hummm... me gusta, este verano queremos ir tambien a Gracia, la idea es ir a Athenas y luego a Creta, Santorini...
Publicar un comentario